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UN MENSAJE DE ESPERANZA DEL EVANGELIO

Todo alrededor de la Diócesis de Belleville, el clero, religiosos y laicos bondadosos sirven en el ministerio en las prisiones. Los servicios prestados a los internos incluyen visitas. El P. Christian Reuter, OFM, es el coordinador del ministerio en las prisiones para la Diócesis de Belleville.

A continuación el P. Uriel Salamanca, administrador de San José de Cobden, Illinois, ofrece una reflexión sobre la atención pastoral de los encarcelados.
Porque estuve en la carcel
y me visitaste (Mt 25:36)

Una de las invitaciones que Jesús nos hace en el Evangelio es visitar a los presos. Y la realidad es que estas palabras de Jesús pasan desapercibidas para muchos de los católicos. Este articulo trata de presentar un pequeño testimonio de la presencia de la Iglesia en una de las cárceles del sur de Illinois.

Desde hace unos cuatro años vengo visitando Tri-County Detention Center. Es un lugar por donde pasan muchísimos de nuestros hermanos que por alguna razón llegaron a la prisión y se encuentran viviendo una de las experiencias más difíciles que puede tener el ser humano.

No importa la razón por la cual llegó este hermano a la cárcel, lo que quiero resaltar es la situación que está viviendo allí, la soledad, el miedo, las dudas, el abandono, la incertidumbre y otras tantas duras situaciones, hacen que el tiempo de la “cárcel” sea un momento oportuno para que nosotros los que nos decimos “católicos” pongamos en práctica las palabras de Jesús, cuando El dice: “…porque estuve en la cárcel y me visitaste”.

Para la gloria de Dios y para el bien de mis hermanos internos en la cárcel, por mi condición de sacerdote he podido constatar cómo el Señor Jesucristo toca los corazones de tantas personas en momentos tan difíciles como es estar encerrado en un lugar.

Cada vez que veo la alegría con que reciben la Palabra del Señor, la alegría como viven la celebración de la Misa, las palabras de agradecimiento porque un ministro fue a visitarlos y a llevarles una voz de consuelo, cada vez que experimento la misericordia de Dios en el sacramento de la confesión, cada vez que escucho un “gracias por venir” me lleno de mas fuerza y de mas ánimo para seguir visitando a mis hermanos que se encuentran allí.

Y le doy gracias a Dios por darme desde mi ministerio sacerdotal ese regalo de poder compartir con cada uno de ellos la alegría del Evangelio, pues sus corazones están dispuestos para recibir un mensaje de esperanza que solo puede venir de las palabras de Jesús: “Vengan a mi todos los que estan cansados y agobiados que yo los aliviare”.

Este tiempo también me ha dado la oportunidad de reflexionar acerca de cuanto bien podríamos hacer todos los que nos llamamos católicos si tuviéramos en nuestros planes vivir la maravillosa experiencia de visitar, asistir o ayudar de alguna manera a nuestros hermanos encarcelados. Con esto quiero decir que hay diferentes maneras de ayudar: visitándolos directamente, apoyando económicamente, sirviéndoles con un apoyo legal (a través de un abogado-licenciado), estar en contacto para asistir casos concretos y no olvidar que en nuestras oraciones diarias deben estar ellos presente.

Finalmente, mi invitación es para todas las personas que conozcan de algún caso particular que necesite asistencia pastoral por favor nos lo haga saber, sea a través de la oficina del Ministerio Hispano o a través de la parroquia a la cual pertenecen.

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